sábado, 14 de marzo de 2026

Humanismo y alienación en Marx

APUNTES PARA EL BACHILLERATO
HUMANISMO Y ALIENACIÓN EN MARX


HUMANISMO Y ALIENACIÓN EN MARX

1) El humanismo marxiano

El humanismo marxiano se inscribe tanto en el contexto de la crítica de la economía política como en el de la crítica de la filosofía alemana de Hegel y Feuerbach.

Para empezar, Marx acusa a la economía política clásica de tratar al ser humano como un mero instrumento de trabajo al servicio de la producción de mercancías y, en consecuencia, de tratarlo también como una mercancía más.

Por otro lado, si Hegel definía al hombre como autoconciencia, Feuerbach persiste en considerar la actividad teórica como la auténticamente humana. En ambos casos la naturaleza humana es concebida de modo abstracto, desvinculándola de sus bases materiales, tanto históricas como sociales.

Marx, por su parte, va a rechazar la existencia de una esencia humana abstracta. Antes bien, para él el ser humano se hace a sí mismo en la historia, esto es, en su vida en sociedad transformando la naturaleza. El hombre es, ante todo, un ser activo, práctico, siendo el trabajo su actividad principal. Para Marx, pues, hay que superar la concepción del hombre como ser teórico y contemplativo, concepción que procede de la sociedad esclavista griega, donde el trabajo de transformación de la naturaleza estaba reservado a los esclavos. El trabajo pone al ser humano en relación con la naturaleza y con los demás hombres. Por medio del trabajo, el ser humano transforma la naturaleza humanizándola, pero también se transforma a sí mismo naturalizándose. Igualmente, por el trabajo construye el ser humano la sociedad y entra en relación con los otros.

Francisco Fernández Buey, Marx (sin ismos), El Viejo Topo, Barcelona, 1998.

Los tres pilares del humanismo de Marx pueden ser resumidos como sigue:
  • Marx se opone a la alienación del hombre y promueve su emancipación respecto del capitalismo que lo explota y lo cosifica.
  • Marx niega la existencia de un ser superior a la naturaleza y al hombre al tiempo que afirma la primacía, suficiencia y autonomía del ser humano.
  • Para Marx, el ser humano es el fundamento de la sociedad y el sujeto de la historia y, por lo tanto, el factor explicativo principal de la concepción marxiana del mundo.
La casa donde nació Karl Marx, en Tréveris. Actualmente es un museo dedicado a él.

2) La alienación

A) Antecedentes del concepto de alienación: Hegel y Feuerbach

El concepto de alienación o extrañamiento está presente tanto en Hegel como Feuerbach, de quienes lo toma Marx, aunque invirtiendo su significado. Para Hegel, es el espíritu infinito el que se aliena en la naturaleza, debiendo superar este extrañamiento a través del regreso a sí mismo. Feuerbach, por su parte, concibe la alienación como extrañamiento religioso, esto es, como un proceso por el que el ser humano sitúa su esencia fuera de sí mismo, en dios. Contra el primero, Marx reivindica la inversión del sistema hegeliano, haciendo de la naturaleza lo real y desplazando con ello los términos de la alienación. Mientras que, en oposición a Feuerbach, Marx afirma que para acabar con la alienación religiosa no es suficiente con mostrar la ilusión que encierra, es decir, no es suficiente con criticarla, ya que ésta, en tanto que producto ideológico, es el resultado de la alienación originara, la económica, que produce un desgarramiento en las condiciones materiales de la vida humana, desgarramiento que propicia la institución de la religión. Por ello, para erradicar la alienación religiosa habría que acabar previamente con la alienación económica.

Litografía de David Levi Elkan que representa a Karl Marx entre otros estudiantes (1836).

B) Las formas de la alienación económica

Para Marx, la alienación básica y fundamental es la alienación económica, esto es, la alienación que se produce en el trabajo asalariado. El sistema económico de producción y distribución capitalista genera inevitablemente este tipo de alienación, pues en ella encuentra su razón de ser. Según Marx, es en el trabajo donde el hombre, en principio, debería realizarse como hombre. Pero en las condiciones del trabajo asalariado sucede exactamente todo lo contrario: lo que se produce es la alienación del hombre en una cuádruple alienación.

Alienación respecto del producto del trabajo

El producto debería ser la objetivación del trabajo humano, pero al convertirse en capital de otros, aparece ante el trabajador como algo ajeno a él, que él no posee ni domina. Por lo contrario, cuantos más objetos produce el trabajador, tanto menos alcanza a poseer ―pues su fuerza de trabajo se devalúa― y tanto más sujeto queda al sistema capitalista.

Alienación respecto de la propia actividad humana del trabajo

Al perder el producto de su propio trabajo, que pasa a ser posesión de otro, el trabajador se encuentra extraño en el trabajo. Como consecuencia, se produce una singular paradoja: siendo el trabajo lo más propio del hombre, éste, sin embargo, se encuentra extraño ―ajeno y a disgusto― en el trabajo. Su trabajo deja de ser algo voluntario y pasa a ser trabajo forzado, pues no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. De ahí que sea sólo fuera del trabajo ―es decir, en sus funciones animales de comer, dormir y procrear― donde el trabajador se encuentre satisfecho y libre, mientras que en sus funciones humanas ―en el trabajo― se siente como un animal encerrado.

Karl Marx fotografiado por John Jabez Edwin Mayall en 1875.

Alienación respecto de la naturaleza

También la naturaleza, que debería ser vivida por el ser humano como una extensión de él mismo ―es decir, como el cuerpo inorgánico del hombre―, aparece en la forma asalariada del trabajo como algo ajeno al trabajador, esto es, como fuente de materias primas y de energía que durante el proceso productivo pertenecen a otro.

Alienación respecto de los otros seres humanos

Finalmente, el ser humano ―que a diferencia de otros muchos animales es capaz de trabajar solidariamente, por el grupo― encuentra que en el trabajo asalariado interrumpe su relación con sus semejantes haciendo que cada uno trabaje para sí mismo y para sus necesidades.

Borrador de El manifiesto comunista redactado por Marx.

C) Alienación, trabajo asalariado y propiedad privada

Para Marx, la propiedad privada no es la causa del trabajo alienado, sino su consecuencia. De hecho, es el trabajo alienado, el trabajo asalariado que tiene por objeto la producción y distribución de mercancías y que genera la plusvalía, el que se encuentra en la base de la expansión del capitalismo y de la propiedad privada. De ahí que acabar con el trabajo asalariado, así como con la división de la sociedad en clases ―productores y capitalistas― sobre la que aquél se sostiene, sea el único modo de superar el capitalismo y alcanzar la emancipación de la clase trabajadora.

D) Otras formas de alienación

El carácter radical de la alienación económica promueve otras formas de alienación, como son la alienación social ―levantada sobre la división de la sociedad en clases― y la alienación política ―mediante la división entre sociedad y Estado―. Estos tres tipos de alienación ―económica, social y política― segregan un conjunto de representaciones ideológicas que tienden a justificar el status quo. Dentro de este conjunto destacan, a su vez, las alienaciones religiosa y filosófica, las cuales prestan justificación ideológica al capitalismo. La religiosa, porque la liberación que propone no se realiza en este mundo y no se lleva a cabo mediante la transformación social; y la filosófica, porque la filosofía tan sólo viene a interpretar la realidad y, además, a menudo erróneamente.
 
Karl Marx y Friedrich Engels, La ideología alemana. Crítica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner, y del socialismo alemán en la de sus diferentes profetas, traducción de Wenceslao Roces, Akal, Madrid, 2020. 

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