jueves, 3 de noviembre de 2011

Anaxágoras de Clazomene

ANAXÁGORAS DE CLAZOMENE
por
Peredur

Anaxágoras nació en Clazomene, ciudad de la costa jónica, hacia el año 500 a.C. Aunque nació apenas unos años antes que Empédocles, su desarrollo intelectual, sin embargo, parece que fue posterior al de este último. Siendo todavía muy joven, Anaxágoras se trasladó a Atenas, ciudad en la que introdujo la preocupación por la teoría física que hasta el momento sólo había florecido en Jonia y en el sur de la península Itálica. Atenas, sin embargo, no supo estar a su altura intelectual y le acusó de ateísmo e impiedad religiosa, lo que le llevó a huir y abandonar la ciudad.

Teoría física.

A) Del Ser-Uno de Parménides a la pluralidad del Ser de Anaxágoras.

Al igual que Empédocles, Anaxágoras también acepta de Parménides la imposibilidad de la generación y la corrupción. Por ello, para evitar que su teoría física entre en conflicto con el mundo de la experiencia, Anaxágoras no puede aceptar la unidad del Ser, pues si este fuera uno y único entonces se tendría que admitir que la pluralidad y el movimiento que pueden ser constatados a través de los sentidos son en realidad aparentes, ficticios. Así, pues, siguiendo a Empédocles, Anaxágoras también postula la pluralidad como fundamento originario de la phýsis.

B) De la pluralidad limitada de Empédocles a la pluralidad infinita de Anaxágoras.

Pero Anaxágoras tampoco puede aceptar la pluralidad limitada y definida que propone Empédocles, pues en ese caso habría que aceptar el paso del ser al no-ser y del no-ser al ser, que es lo que sucede, según aquél, cuando a partir de los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) se forman el resto de cosas particulares, como el cabello o la carne, que componen el universo. Para evitar que algo llegue a ser lo que antes no era, Anaxágoras va a postular una pluralidad de principios, no ya limitada, como Empédocles, sino infinita; una pluralidad de principios presente ya en todas y cada una de las cosas.

C) Cada cuerpo del universo se compone de infinitas semillas que contienen infinitas porciones de todas las cosas existentes, pues son infinitamente divisibles.

Como ya hemos dicho, para evitar que algo llegue a ser lo que antes no era, Anaxágoras considera que el universo está formado por una pluralidad de infinitos corpúsculos a los que denominas “semillas” (spérmata). Estas semillas no sólo son infinitas en número, pues, además, también son infinitamente divisibles, ya que cada una de ellas está formada por infinitas porciones (moîrai) de todas las cosas existentes; porciones que, por lo demás, son inseparables de la propia semilla. Con ello Anaxágoras consigue que en cada cuerpo estén presentes todas las sustancias que componen el universo y, por lo tanto, elimina la posibilidad de que cualquier cosa llegue al ser.

Cosmogonía y teleología: el Noûs.

De acuerdo con Anaxágoras, en un principio todas las semillas existentes estaban unidas en perfecta mezcla. Surgió entonces un movimiento de torbellino que, al aplicar sobre ellas lo que hoy denominamos fuerza centrífuga, comenzó a separar la mezcla haciendo que las semillas se agruparan por semejanza y por densidad. Así, las semillas en cuya composición existía mayor predominio de componentes densos y pesados comenzaron a agruparse con semillas semejantes y se fueron desplazando hacia el centro del remolino, mientras que las semillas con predominio de elementos ligeros se fueron agrupando en la periferia siempre de acuerdo con principios mecánicos. El kósmos, por lo tanto, es el resultado de la acción centrífuga del torbellino.

Ahora bien, ¿de dónde surge éste último? ¿Qué fue lo que dio lugar al torbellino? Anaxágoras considera que, desde el principio, junto con la totalidad de las semillas, aunque sin mezclarse con ellas, existía un componente físico extremadamente sutil al que denomina Noûs. Este término puede ser traducido como Mente o Espíritu, y, de hecho, de él dice Anaxágoras que, gobernando la mezcla, la puso en movimiento a través del torbellino. Ciertamente, el papel del Noûs en la formación del mundo es muy reducido, pues tan sólo se limita a poner en movimiento la mezcla dejando el proceso ulterior en manos de factores mecánicos. Sin embargo, esta acción inicial descubre en el kósmos la presencia de un plan preconcebido por el Noûs conforme al cual debe ordenarse la naturaleza, lo que convierte a Anaxágoras, en oposición a Empédocles y los atomistas, en un pensador teleológico.

Textos
«Los griegos no juzgan rectamente cuando admiten el nacimiento y la destrucción; pues ninguna cosa nace ni perece, sino que se compone y se disuelve a partir de las existentes. Y, en consecuencia, deberían llamar, con toda justeza, al nacer composición y al perecer disolución»; [Simplicio, Física, 163, 20].
«Siendo estas cosas así, debemos suponer que hay muchas cosas de todo tipo en cada cosa que está uniendo, semillas de todas las cosas bajo toda clase de formas, colores y gustos»; [Simplicio, Física, 34, 29.].
«Todas las demás cosas tienen una porción de todo, pero la Mente es infinita, autónoma y no está mezclada con ninguna, sino que ella sola es por sí misma. Pues, si no fuera por sí misma, sino que, si estuviera mezclada con alguna otra cosa, participaría de todas las demás, pues en cada cosa hay una porción de todo, como antes dije; las cosas mezcladas con ella le impedirían que pudiera gobernar ninguna de ellas del modo que lo hace al ser ella sola por sí misma. Es, en efecto, la más sutil y la más pura de todas; tiene el conocimiento todo sobre cada cosa y el máximo poder. La Mente gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas. La Mente gobernó también toda la rotación, de tal manera que comenzó a girar en el comienzo. Empezó a girar primeramente a partir de un área pequeña, ahora gira sobre una mayor y girará sobre otra aún mayor. Conoce todas las cosas mezcladas, separadas y divididas. La Mente ordenó todas cuantas cosas iban a ser, todas cuantas fueron y ahora no son, todas cuantas ahora son y cuantas serán, incluso esta rotación en que ahora giran las estrellas, el sol y la luna, el aire y el éter que están siendo separados. Esta rotación los hizo separarse. Lo denso se separa de lo raro, lo cálido de lo frío, lo brillante de lo tenebroso y lo seco de lo húmedo. Hay muchas porciones de muchas cosas, pero ninguna está separada ni dividida completamente de la otra salvo la Mente. La Mente es toda semejante, tanto es sus partes más grandes como en las más pequeñas, mientras que ninguna otra cosa es semejante a ninguna otra, sino que cada cuerpo singular es y fue más manifiestamente aquello de lo que más contiene»; [Simplicio, Física, 164, 24; 156, 13].

Cuadro comparativo: Anaxágoras de Clazomene y los atomistas

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. No Natalia. Como puedes ver, son de Simplicio. La inmensa mayoría de la información de que disponemos para conocer el pensamiento de los naturalistas presocráticos es indirecta, doxográfica, es decir, procede de los comentarios y opiniones que otros autores posteriores hicieron de las obras y textos de aquéllos. Esa es la única manera que tenemos de aproximarnos a autores como Anaxágoras.

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